Sanos, esterilizados, bellísimos, de movimientos elegantes, dulces de leche dispuestos a acaramelar tu vida.
Sólo una condición indispensable, ser capaz de dar todos los mimos que piden, ¡¡son muy exigentes en ese aspecto, eh!!.
Cual peluchones, deseando que te sientes para desparramarse en tus rodillas y que les rasques la barriguita. Algo digno de ver, y no te digo nada, de vivir.
Los osos amorosos, pero en gato