Ya está en su casa de acogida y se recupera poco a poco, juega, mordisquea manos humanas, corretea...
Aún le queda tiempo por delante, es muy, muy pequeño, pero promete ser un bellezón y un adicto a los mimos humanos, o está acompañado, o no come
Firme candidato a ser el hijo único perfecto, humanizado, mimoso, dulce, simpático, con un pelazo largo que te mueres... una joya auténtica.