Dios mío, se me han puesto los pelos de punta, margam.

Ojalá la justicia sea justa (valga la redundancia) y ese desgraciado pague por lo que ha hecho . Me gustaría que sufriera tanto como ha sufrido Ada este tiempo atrás.
Ada, mi niña, qué bien que te hayas recuperado.
Un beso, margam. Gracias por tu lucha.
__________________
-Los gatos no tenemos nombre. -¿No?- dudó Coraline. -No- corroboró el gato-. Vosotros, las personas, tenéis nombres porque no sabéis quiénes sois. Nosotros sabemos quiénes somos, por eso no necesitamos nombres.