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AIS
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Predeterminado Respuesta: El Cuenta Cuentos IV. Roxanne From Hell

Parte III. El Club


En la trastienda del Salón de Belleza, entre cajones de madera de remotos países con exóticas especias en su interior, garrafas de alcohol y fardos de algodón, un humeante laboratorio quimíco inundaba de intensos aromas el ambiente. Era el lugar preferido de Vícthor, donde su desbordante talento producía sensacionales aromas, codiciados uguentos para la piel que tanto encandilaban a las ricas damas e inevitablemente incrementaban su patrimonio con gran número de Libras esterlinas.

Los sábados por la noche, el último piso de la casa Eissman, era local de reunión de un grupo muy selecto de invitados, donde daban rienda a las más aberrantes prácticas sexuales; una Sodoma y Gomorra regada de litros de “Hada Verde” cuyas alucinógenas “tuyonas” mezcladas con inhalación de opio e inyecta de morfina (elaborada en el laboratorio por el mismo Vícthor) convertían en autenticas bestias sádicas fuera de control, a los integrantes del exclusivo Círculo.

Roxanne de apetito sexual insaciable y únicamente ataviada por la vieja casaca roja militar de su marido, ejercía de perfecta anfitriona.


Siempre proporcionaba jovencísimas rameras y hermosos chaperos a los integrantes del íntimo club para saciar su pervertida sed, ya que por escasamente un chelín eran presa fácil de seducción.

Alta nobleza, el mismísimo Duque de Clarence Albert, nieto de la reina Victoria; ricos empresarios como James Maybrick; escritores famosos, Lewis Carroll; John Grieve ex comisario adjunto de Scotland Yard, el clan más poderoso de Londres, jamás solían faltar a la convocatoria nocturna de los Eissman.





Parte IV. El Callejón (continuación)

Walter oyó la los golpes en la puerta, tenía el encargo listo desde hacía semanas.

Los Eissman entraron en el estudio de pintura, pero declinaron con educación el ofrecimiento de un té de Mr. Sickert. En un rápido trueque, Walter Sickert recibió un sobre cerrado con la suma acordada, y la pareja recibió a cambio la pintura.

Un extraño cuadro que mostraba a Vícthor Eissman sentado al borde de una cama; su mujer yacía a su lado en extraña postura, desnuda, sin expresividad … sin vida.


La pareja había posado para él hacía un par de meses. La buena remuneración , el halo de poder y círculo de amistades de las altas esferas que rodeaban al matrimonio, eran suficiente garantía de confidencialidad a tener en cuenta por Mr. Sickert. Realmente a Walter sólo le importaba la suculenta suma para poder seguir con su obra, no los bizarros gustos de sus magníficos mecenas.

De vuelta al carruaje, tomaron rumbo hacia la calidez de su hogar. En el regazo de Roxanne estaban sus dos gatos Cyro y Marthina, apaciblemente dormidos.

Atravesando Miller´s Court, Rossane levantó el fino velo de redecilla que le ocultaba medio rostro, para fijarse en la joven y hermosa pelirroja de llamativos ojos azules, que apoyando su espalda en una farola que emitía una tenue luz roja, sin duda estaba a la espera de algún cliente.

El conductor del carruaje, sintió los secos bastonazos a su espalda que provenían desde el interior, orden inequívoca de que debía detenerse.

Una vez acomodada dentro del habitáculo, la chica del pelo rojo no se pudo resistir a la invitación, un suculento y prohibitivo manjar de uvas negras que la elegante señora le ofreció.

“Mary” que se así se llamaba la joven, pensó que era su día de suerte, pues una suma total de 3 chelines, le fue depositada en la mano por el atractivo caballero; sin duda garantizaba su sustento durante casi cuatro meses. Mary durante unos segundos, se le hizo familiar el rostro de la elegante dama.

Rossane y Victhor, se intercambiaron una lasciva mirada acompañada de diabólica sonrisa, acto seguido la cortina negra que cubría la ventanilla del carro se cerró bruscamente.


Epílogo

A las 10.45 del viernes 9 de noviembre, Thomas Bowyer iba a cobrarle el alquiler atrasado a Mary Jane Kelly, la inquilina del número 13 de Miller´s Court.

Cuando este llamó a la puerta nadie contesto, por lo que metió la mano por una ventana rota y, apartó la cortina. Sobre la cama estaba lo que quedaba de ella.

Tenía la cabeza practicamente separada del cuerpo, el estómago rajado y completamente abierto. Le habían seccionado la nariz, los pechos, las orejas y tenia fragmentos de piel arrancados de la cara y los muslos.

Los riñones, el higado y otros órganos estaban esparcidos alrededor del cadáver.

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