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Iniciado por Chini Hola, hemos llegado a la conclusión de que es imposible convencerla de dormir en el garaje con lo cual vuelve a dormir con nosotros, el único problema (a parte del tema pelos) es el madrugado de la niña, mi gata debe tener un reloj en la oreja que la dice que hay que levantar a todo el mundo a las 7 y que nos tiene que apetecer jugar, que me chupetee la mano (yo creo que me la quiere ablandar) para luego pasar a los mordiscos cosa que intento corregir. Para colmo a mi marido y a mi nos ha picado un bicho y esta empeñado que la gata tene pulgas aunque lleva el collar "pulguero" que fue lo primero que le puse cuando empezó a entrar en casa. Vamos que las noches son la bomba, poco sitio que me dejaba mi marido en la cama y ahora me quita Chini un poco más, ¡al final la que se va a dormir al garaje soy yo! |
Mi mayor, cuando era un gatito jovencito solia despertarnos con lamidos, mordisquitos en la cara o en las manos, etc...pero luego se le pasó. en parte ayuda que 'pasaramos' de él, o que le apartaramos suavemente' ni tan siquiera abrir los ojos...
Mi blanquito tiene la costumbre que por la noche, una vez apagada la luz, trepa por encima mío, de los pies a la cabeza, (pisandome), y acerca su cara a la mía y me huele...noto su naricita rozandome las cejas. no me molesta, pero me hace gracia pensar, quién demonios piensa él que está allí????
ahora son de lo más disciplinados. se apaga la tele, y las luces, ellos ya saben que significa que a dormir. suben las escaleras, y se colocan delante de la puerta cerrada del dormitorio. Mi blanquito se pone patas arriba porque quiere racción de rascada de barriga. se le da. se les abre la puerta y enciende la luz. se meten debajo de la cama. cerramos la puerta mientras estamos en el servicio. Volvemos, nos metemos en la cama y leemos. ellos o se quedan debajo hasta que apagamos la luz, o ya suben: empiezan con sus 'anbluciones' (aseo de patas y cabezas). se hacen roscas, el mayor se acerca bien a las piernas de uno para hacerse hueco y ponerse al calorcito. a dormir todo el mundo. ni ruidos, ni juergas, ni nada.
por la mañana, soy yo la que tengo que darles con el pie desde debajo del edredon para moverlos y que se despierten, porque no s emueve ni el tato. abro la puerta, y salen.
ojo, no dejar por el suelo, ni ropa ni bolsas, ni cosas parecidas, porque indefectiblemente se irán para allí.