Hola!
Me llamo Carla y es la primera vez que entro y participo en este foro, con lo que os saludo a todos. Soy una enamorada de todos los animales, y en especial los gatos, que me vuelven loca. Ahora tengo dos, una hembra de once años y un macho de ocho. Están súper, súper mimados, y ambos son unos gatos vivarachísimos, guapísimos y simpáticos. Además son muy buenos, aunque traviesos, y la hembra es especialmente inteligente.
Al grano: la cuestión es que nos hemos ido (mi pareja y yo) tres semanas de vacaciones a la montaña (vivimos en la costa), y nos hemos llevado los gatos con nosotros. Es un viaje de poco menos de dos horas. Cuando llegamos allí, no les costó mucho adaptarse, comieron desde el principio y a los tres días ya hacían vida absolutamente normal, con el añadido de dar vueltas por la naturaleza, siempre bajo nuestra supervisión, en el trozo de montaña que pertenecía a la casa donde estábamos. Se lo han pasado teta. Ayer volvimos a casa, y así como la hembra ya está normal, el macho está apagadito: aunque come des del primer momento y lo normal en él, lo veo como triste, y siendo un gato súper vital (de los más vitales que he tenido en mi vida, y he tenido muchos) me parte el alma. Está taciturno y como muy cansado. No me paro de decir que es normal, que ha sufrido cambios fuertes en menos de un mes, que ya se le pasará... pero estoypreocupada porque cuando llegamos a la montaña ni siquiera pasaron 24 h que ya estaba adaptado, y me sorprende que en su casa de toda la vida esté así de melancólico... No sé, y si ya no se adapta porque ha conocido la naturaleza y la echa de menos?? Qué opináis??
Muchísimas gracias a todos por vuestra atención.
Un abrazo, amigos amantes de los gatos!