Esta noche me he acostado tardísimo, estaba rendida. Cuando me disponía a dormir, Patuquitos se me acercó toda tímida, como suele hacer ella, y se me acurrucó al lado mirándome con sus ojos grandes como canicas. Es raro en ella que pida mimos, generalmente es asustadiza e independiente, aunque tiene sus dos momentos del día, sus momentos patucos, como digo yo, cuando me acuesto y cuando me levanto, que viene siempre a frotarse y pedirme que le rasque el rabo. Esta noche lo hizo más tímida de lo normal, sabía que me acostaba anormalmente tarde y debió de pensar que quizás no habría mimos. Empecé a acariciarla y uffff, creo que nunca la vi tan mimosa, ronroneaba suavemente, entrecerraba los ojos y se la veía en la gloria. Total, que me quedé hasta las tres de la mañana susurrándole al oido y acariciandole la base del rabito, donde más le gusta. De vez en cuando me miraba y me daba una ternura!!! (y eso que yo de instinto maternal cero, pero estas niñas me han ganado). Por fin quedó satisfecha y se fue a mis pies a dormir. A las siete de la mañana llegó el torbellino Calcetines a lamerme y darme con las patitas ( no aprenderá nunca que yo me levanto a las nueve!!!!). Total, que hoy estoy muerta de sueño, pero que ha sido una noche muy muy dulce