hola cielo, acabo de leer el problema que tienes con tu gatuna.
Mi consejo: cástrala lo antes posible. No sólo porque las inyecciones anti-celo suelen dar muchos problemas a medio plazo de salud en gatas, sino porque su calidad de vida (y por tanto la tuya) mejorará muchísimo. Te alegrarás de haberlo hecho, sin duda.
Antes de nada, debes tener confianza en el veterinario. Si el que la trata ahora dices que le teme un poco por cómo se pone ella, quizás deberías de plantearte cambiar de vete. Hasta los gatos más dulces y tranquilos se pueden convertir en bestias pardas en el vete: allí huelen a otros animales, también a miedo, no conocen el sitio ni las personas y encima sólo se les lleva para cosas desagradables (meterle el termómetro por cierto sitio, abrirle la boca para mirarle los dientes, darle con una luz en los ojos, mirarle dentro de las orejas, pincharle... todo muy "agresivo" para el gato).
El postoperatorio no suele ser problemático: de 5 a 7 días con antibiótico y depende del tipo de cirugía a veces ni siquiera necesita curas. Los puntos suelen ser reabsorbibles (pregúntalo en el vete también: si le ahorras la segunda visita al vete, mejor para la gatina...). Normalmente lo llevamos nosotros peor que ellas ya que al día siguiente suelen estar haciendo la cabra por todos sitios
Si la gata está sin castrar es normal que se muestre territorial e impredecible. Es muy frustrante no poder atender la llamada de la naturaleza: ella está en celo y ya sabes que las gatas no ovulan hasta que no las monta el macho. Muchas dejan de comer y se ponen muy nerviosas y alteradas.
Si estando la pobre en celo (y aunque no lo estuviera) la has pisado accidentalmente, su reacción la veo normal: se asusta, grita y ataca (los gatos no siempre atacan por agresividad, muchos atacan por miedo). Veo un poco exagerado lo que te dijo el vete que hicieras: mi experiencia con gatos agresivos me ha llevado precisamente a ignorarlos cuando están así.
Por un lado tienes que dejarle claro que no te puede atacar a ti y por otro tienes que aprender a relajarla y a relajarte tú también. Ese nerviosismo que comentas lo transmites sin darte cuenta, ella lo capta y actúa en consecuencia.
Prueba lo siguiente durante varios días: no le dejes comida puesta. Cuando llegues a casa, no le hagas caso aunque ella se restriegue o te pida caricias, deja pasar unos minutos y cuando la gata esté relajada, entonces le prestas atención y la acaricias (cuando tú quieres y no cuando quiere ella, esto es importante). Llámala para ponerle de comer, espera a que termine y le retiras el cuenco y repites la operación dos o tres veces al día de forma que dependa de ti para comer.
Si te ataca las piernas, vuélvete hacia ella, le dices NO alto y claro y esperas hasta que se retire un poco, después te marchas y la dejas sola para que asocie esa actitud con algo no agradable (se queda sola, no le prestas atención, no la acaricias).
No sé si te pasa alguna vez, pero a veces los gatos se dejan acariciar y de repente parece que les cambia el chip y pegan: no llegues a ese punto de saturación: acaríciala un ratito y déjala con ganas de más para que la próxima vez esté esperando con ansia su ratito de caricias.
Finalmente, puede que tu gata se aburra si está sola en casa. Piensa en darle un compañero gatuno. Como parece una gata con carácter, yo optaría por un cachorro para que las presentaciones sean más fáciles. El juego de atacar las piernas lo hacen para recrear el momento de la caza al aire libre: los gatos son máquinas perfectas de cazar, no lo pueden remediar. Le ayudaría mucho que jugaras con ella y la cansaras: mira qué tipo de juegos le gustan (perseguir una cuerdecita, que le tires un ratón de fieltro, jugar con una pelotita de papel de aluminio...). Si quemas un poco de su energía, no estará tan nerviosa.
En fin, espero que estas primeras pautas te ayuden un poco
