Pues el peque tras los primeros días un poco cabreadillo fui poco a poco haciéndome con él... nos bufaba cuando le limpiábamos el arenero o le cambiábamos la comida y el agua
Al principio solo se dejaba mimosear por Odín (claro, después de ir a verlo toooooooodos los días ya se lo tenía ganado

) así que armándome de paciencia me sentaba todos los días un ratito en el suelo abriéndole la jaula y hablándole.
Poco a poco y con mucha paciencia a la semana de estar en mi casa el peque no se resistió más y...
y no solo se dejó dar mimos sino que nos deleitó con lo siguiente:
una señora croqueta como dios manda!!!
ahora es un mimoso de cuidado, cuando estás en la habitación y no le das mimos te llama pidiéndolos y frota su cabecita contra tu mano pa que lo acaricies.
Después de lo que pasó el pobrecito (abandono, rotura de patita, etc...) nos ha hecho muchísima ilusión que el peque vuelva a confiar en los de dos patas
El chiquitín es un santo, se toma la medicación sin rechistar (eso sí, camuflada en la comida

), es muy tranquilín y el collar isabelino lo lleva con mucha elegancia como podeis ver:
se deja mimar un montón y es súper súper cariñoso, aquí lo podeis ver pidiendo miminos:
bueno, resumiendo... que me tiene enamoradita perdida
la semana que viene iremos al vete a que le haga una revisión de su patita a ver cómo sigue