Pues como todas las historias esta también tiene su final y además felÃ*z. Los tres michos ya han superado todas sus reticencias en la convivencia y finalmente he logrado la foto que tanto deseaba. Pillarlos en una apacible siesta los tres juntos.


Como casi todo ha sido cuestion de paciencia y mimos repartidos de forma equitativa para que las dos brujillas acabaran primero por perder el miedo al grandote de Ulises y despues a aceptarlo como uno más de la familia.

Tambien el gatin ha ayudado mucho con su gran paciencia que no falta de caracter ya que ahora no se deja avasallar, sobre todo por la Reyna Carey, ni en juegos ni en la hora de comer

. Todabia se largan algunas collejas pero es más una cuestion de buscar la igualdad que de imponerse entre ellos. Creo que la experiencia ha sido muy buena para todos, gatos y humanos, en casa ya que pese al largo periodo de adaptación la interacción felinos-felinos, felinos-humanos y humanos-humanos ha mejorado.

Espero que toda esta ladrillada de la historia de Ulises anime a lso que deciden adoptar a un segundo, o tercero o....., gato tanto si es peque como si es adulto. De hecho todas las reservas y sensaciones que teniamos cuando adoptamos a Uli se han desvanecido una detras de otra. Pese a sus problemas de salud iniciales, falta de socialización y edad ahora se ha convertido en un gato alegre, extrovertido, parlanchin y tremendamente jugueton que llega ha agotar a gatas y humanos.

El haber vivido mucho tiempo en una colonia de callejeritos tras su abandono de joven solo ha supuesto un plazo mas largo en la toma de confianza pero ahora es un gato-chicle siempre pegado a las piernas

. No es muy frecuente, por lo menos en la convivencia que hemos tenido con gatinos, que a los dos años largos de edad el comportamiento sea el propio de un cachorrino pero creo que Ulises esta ahora aprendiendo a disfrutar del juego

. Tampoco se quedan atras las dos brujis y además de utilizarlo como fuerza de choque en los asaltos a las zonas de vituallas le han enseñado a jugar sin sacar las uñas, cosa que agradecemos todos

, y a medir el uso de la fuerza. Ahora simplemente desplaza los objetos al borde de la estanteria para que la gravedad trabaje y no salen como obuses lanzados hasta la pared.

Finalmente como premio a su capacidad de adaptarse les hemos regalado a los tres michos un tunel pareado que, como es de rigor, desarmaron en breves minutos pero que ha convertido el pasillo en territorio comanche para las piernas de los humanos y su lugar preferido para los juegos en común.

