Como veo que de “cuentacuentos” tengo poco futuro, voy a recurrir aun DEUS EX MACHINA para finalizar el relato… pues penita me da dejarlo inacabado.
Aquí Guardia Civil de Tráfico, llamando a Helicóptero SOS Galicia!- Necesitamos asistencia urgente!-
El motorista se había quitado el casco, el caos de la carretera y el calor le habían hecho sudar tanto que un molesto escozor en sus ojos le obligó a quitarse momentáneamente sus RayBan clásicas de espejo.
Su camisa caqui se tornó más oscura por la humedad corporal. En un giro de 360 grados que realizó pausadamente, mientras respiraba con dificultad producto de la nube tóxica, observó en cámara lenta, el tremendo caos a su alrededor. Cinco ambulancias, tres coches de bomberos, varios vehículos de protección civil todos con sus sirenas encendidas, un enorme tumulto de curiosos al borde de la carretera para ver el infernal acontecimiento,… una mezcla letal de sonidos, movimiento incesante de servicios de emergencia…el “puto infierno”- pensó el Cabo Vila.
El enorme camión de transporte de mercancía tóxica, había volcado en la autopista Santiago-Coruña, el efecto fue devastador, choques múltiples, pero lo peor llegó después con la explosión de la primera cisterna de productos químicos, que generó una tremenda deflagración y gran bola de fuego que engulló a varios vehículos, que gracias a Dios se encontraban desalojados. El que no tenía tanta suerte era el Ibiza Rojo, volcado cerca del segundo remolque cisterna del trailer, cuyo conductor se encontraba atrapado entre amasijo de hierros de su propio coche.
Me di cuenta que estaba boca abajo, pues puede ver como un incesante flujo de sangre manaba de algún punto de mi cabeza. A duras penas distinguí la variopinta gama de luces y estridentes sonidos que rodeaban mi coche, pero un penetrante olor ciertamente desagradable había tomado posición en el interior de mi olfato.
Vomitar boca abajo es desagradable, más aún cuando observas que todo tipo de fluidos incluidos los del coche se mezcla a varios centímetros de tu cabeza. De soslayo me pude ver reflejado en lo trozos que quedaban del retrovisor externo del coche. Parecía un trapecista colgado con brazos extendidos, en espera del salto mortal de su “compadre”; me impedía moverme el cinto de seguridad y trozos de hierro que sujetaban la parte inferior de mi cuerpo. Mi cara era un poema, solo me faltaba gritar el “Adrian, Adrian ..” tan famoso del Rocky destrozado por somanta de ostias de su rival, me resultó tan cómico que una sonrisa vanamente intentó aparecer en mi rostro, pero un terrible dolor me impedía realizar cualquier tipo de mueca.
La vista empezaba a mejorar, pero el torrente de sangre no cesaba. Las botas de los bomberos a unos cien metros se anclaban al suelo sujetando las enormes mangueras, nadie se atrevía a acercarse.
Cerré a duras penas los ojos, (hasta eso dolía)… en la mente como una proyección casera cinematográfica, empezaron a surgir las imágenes previas que recordaba,… ese niño que se coló por un hueco de la vieja valla de protección en vano intento de recuperar a su pequeño gatito que se le había escapado. Una señora enlutada (su madre, su abuela.. que se yo!) por instinto protector y con una agilidad endiablada fue detrás de él y un certero empujón le salvó la vida al pequeño, pero yo no puede evitarla.
Di un brusco volantazo, pero era tarde, sentí el cuerpo golpear violentamente la parte superior del coche, perdí el control y empecé a dar vueltas de campana, cuando paré de girar se estaba echando encima un enorme trailer.
Abrí de nuevo los ojos y lentamente giré la cabeza, a lo lejos, detrás de los bomberos y su plan de acción, estaba el pequeño niño tapado con una manta y acompañado de dos miembros del SAMUR que le mimaban.
El pequeño se puso de cuclillas intentando ver a esa figura cómica en aquel coche rojo. De repente el gatito saltó de su regazo, y atravesando todas las medidas de seguridad se planto a mi lado. Ronroneó y me lamió mi sucia cara, esa sensación de produjo gran bienestar. Giró sobre si mismo y corriendo volvió a los brazos de su ya preocupado dueño, el cual curioso miro para mí, y con una gran sonrisa y la total amplitud de su enormes ojos verdes me saludó, ciertamente sin comprender la situación en la que estaba involucrado…
Sentía cada vez todo más negro a mí alrededor, pero ya más relajado, cada vez más..... extendí mi dedo indice y pude tocar mi juego de amuletos.
La onda expansiva tiró al suelo a los bomberos cercanos. El cabo Vila de la Guardia Civil, se echó las manos a la cabeza, la segunda explosión había sido tremenda.
FIN