jajaja! Con los tíos hay que andarse con pies de plomo (no es comentario sexista, es que creo que es algo con lo que no hay que pasar ni una), porque como te hayas equivocado y no te des cuenta enseguida, o te des cuenta y no hagas algo ya, se sale de control o se pierde el respeto. Y eso sí que da miedo.
Supongo que lo de los amigos es combinación de juventud (poca experiencia) con carácter de agüela. Eso es una bomba nuclear que no se detiene. Te sientes con necesidad de comunicarte, pero cuando lo intentas te sale fatal y te fías de todo el mundo. Luego es cuando viene la decepción, y entonces sí, el dramón no te lo quita ni dios.
Lo de agüela es que he perdido la esperanza por relacionarme con gente con la que no tengo ningún tereno común. Juanvi es muy empático y enseguida cambia el tono, la conversación y el todo, pero yo desaparezco en automático.
Al final terminamos hablando de que él se siente mal por hacer el tonto cada vez y dar la impresión de que es imbécil, y yo por dar la impresión de dama de hielo amargá.
Si es que son todo defensas...