El CuentaCuentos

En fin, me hubiera gustado participar el en concurso ese de artículos, pero con los extensos conocimientos que tienen por aquí mis herman@s foreros, no sabría por donde empezar y poder estar a la altura.

Bueno, pues creo este tema para que el que le apetezca se invente una historia, cuento, relato y la publique en esta sección, y que tenga como eje la figura del GATO.

Por mi Galicia, es tradición la figura del [B]cuentacuentos[/B], como viejos juglares ahora se les contrata y amenizan la nocturnidad con sus historias en pubs y donde se tercie.

Ojo, no me juzgueis por la calidad literaria sino por el contenido (pues lo mío es la narración oral y no escrita).

A [U]ver si funciona[/U], está basada en una historia que me inventé (de las muchas que me surgen en esta mente tan rara que tengo) para amenizar las horas de sueño de mi chavalote, y como últimamente ha llovido mucho, pues tuve tiempo para adornarla un poco.

Espero vuestros comentarios y críticas malignas, si no os gusta la idea o el relato, me lo comunicais… y punto final:cool:

[B]El Niño que quería ser unGato [/B]

B[/B]

[I]Por Ais [/I]

[B][I]Introducción[/I][/B]

[I][B]Sobre los niños salvajes. [/B][/I]

[FONT=Arial Narrow]Describiría sus tres características principales: hirsutismo, imposibilidad de hablar y dificultad para caminar erguidos de forma permanente. Estos niños muestran poca sensibilidad al frío y al calor, visión nocturna y sentido del olfato muy desarrollado; imitan sonidos de animales y prefieren la compañía de éstos a la de los humanos; olfatean la comida que van a ingerir, duermen del anochecer al alba, de acuerdo con las estaciones; y parecen ser sexualmente indiferentes. De todas formas, estas características dependen del momento en que los abandonen y los encuentren y del grado de interacción con animales y con personas durante su período al margen de la sociedad.[/FONT]

[I][FONT=Arial Narrow][SIZE=3][B]“Systema Naturae”[/B][/I][/SIZE][/FONT]

[FONT=Arial Narrow][FONT=Times New Roman][SIZE=3][I]Carl von Linné [B]I[/I][/B][/I][/FONT][/SIZE]
[/FONT]

[B]Introducción[/B]

Que más quisiera yo que poner a esta historia que os voy a contar un título más llamativo, y no algo tan sencillo como “El niño que quería ser un gato”. Durante un momento de duda, estuve tentado en etiquetar este suceso extraordinario que os voy a narrar con algo más impactante, pues en este mundo de diseño y fáciles envoltorios, el vistazo inicial es fundamental para captar y cautivar la atención del lector.

A los que en este mundo tenéis la mente tan abierta para escuchar relatos fantásticos, a los que soñáis despiertos, a los que dejáis volar la imaginación sin prejuicios, a vosotros os lo dedico.

Para que os situéis temporalmente en el tiempo y en el espacio, esto ocurrió en mi tierra gallega, concretamente en la Sierra del Barbanza, de montes rocosos tatuados de indescifrables petroglifos, verdes y espesos bosques, habitados por variopintas tribus de árboles, en su día custodiadas por mágicos dólmenes que fueron pasto del saqueo, y ahora convertidos en muros de piedra o sabe dios que.

Como referencia histórica os diré, que en las noticias nos ilustraban constantemente de las atrocidades de la guerra en la exYugoslavia,… corrían malos tiempos para la venerable Europa.

[B][I]Amanece en la Vieja Compostela[/I][/B]

La alarma del despertador empezó a sonar a la 4:00 am, pero hasta que con la vibración llegó al vaso de agua (que como siempre con un buen libro acompaña mi mesilla de noche) y el tintineo se hizo insoportable no me levanté.

Cómo es posible que aun no haya cambiado la hora?? … un año trabajando como estibador en el puerto de Ribeira, (duro, pero bien pagado) había conservado mi costumbre madrugadora, cosa que mi gato blanco peludo y yo no teníamos en común, pues aún dormitaba debajo de la cama abrazando una de mis botas.

Un café ligeramente manchado de leche y muy azucarado, era lo único que mi cuerpo podía tolerar en los amaneceres de mi vieja ciudad; los excesos de mi época de estudiante universitario en el viejo Campus Compostelano había hecho mella en mi ahora delicado sistema digestivo.

Llené el gran cuenco de comida de Ais hasta los topes al igual que su bebedero, pues como siempre, no estaba seguro de la hora o el día en que regresaría a casa.

Unos vaqueros cuyas perneras estaban impregnadas del pelo blanco de mi fiel amigo, la vetusta gabardina y una camiseta negra era los ropajes preferidos de mi escaso ajuar, que convivían en el estrecho armario del apartamento de alquiler con las bolitas de nafta; y por supuesto las eternas compañeras de caminatas por las verdosas y farragosas “corredoriras” gallegas,…las botas rojas Dr. Martens;…. aún me acuerdo de aquel día en Barcelona y del tipo que me las “regaló”.

[I]-eh tío!!, no me oyes?-[/I]

[I]Ni siquiera giré la cabeza, jamás atiendo a provocaciones, y menos ahora que con una Polaroid tomaba unas instantáneas de aquellas fascinantes gárgolas de la parte superior de la callejuela barcelonesa.[/I]

[I]-Tú!! Ves a alguien más con nariz de cuervo, bigote y perilla de cabrón!!..-esta vez me gritó a unos centímetros de mi cara, sintiendo su fétido aliento a alcohol, y su húmeda saliva comenzaba a brotarle excesivamente por la comisura de sus labios.[/I]

[I]-Que ostia llevas en los bolsillos!!-replicó aquel enorme fulano de largas melenas y gran falta de higiene.[/I]

[I]Aguanto bien insultos y provocaciones, pero el límite lo puso su violento y seudo intento de cacheo acompañado de un espeso escupitajo en la gabardina.[/I]

[I]Vivir sólo, a duras penas, es muy jodido, y ya tengo suficientes problemas para tener que gastar más tiempo en la puesta a punto de la ropa.[/I]

[I]-En compensación por las molestias, me agencio tu magnífico calzado- le dije mientras ataba los gruesos cordones de las botas. Hacía casi dos años que no cambiaba las zapatillas de plantilla mezcolanza de los mejores diarios gallegos.[/I]

[I]Lo ayudé a incorporarse del suelo, totalmente desorientado y descalzo, balbuceaba en vano intento por comprender lo sucedido. El tremendo impacto de mi rodilla en su ingle fue demoledor. Le puse las viejas deportivas en la mano y le metí 3.000 pesetas en el bolsillo, mientras lo acompañaba a la terraza de una pequeña taberna, para que se despejara un poco; coño! tan poco soy tan mala persona.[/I]

[FONT=Times New Roman][B][I]El Primer Contacto[/I][/B][/FONT]

Aparqué el coche cerca del trabajo, casi un milagro. Miré mi reloj, todavía eran las 5:00, quedaba poco en esta noche oscura para amanecer.

Caminar por la zona medieval de Santiago, en noche cerrada y tristemente iluminada por vetustas farolas insertadas en la piedra centenaria, es una de las sensaciones más maravillosas que puede uno sentir, para un gran amante de esta ciudadela como yo…

En el callejón de Rúa do Vilar, cerca de la catedral, bajando unas escaleras, lo que antaño debió ser “Club de monólogos” de la Santa Inquisición para infieles y brujas, ahora a dos metros bajo tierra, este sótano estaba reconvertido en imprenta para unos de los primeros periódicos piratas nacionalistas de Santiago.

-Bos días Anxo-

-Hombre “Vic”, para no estár en nómina (quién coño estaba en nómina aquí?) desde luego eres el más puntual de los colaboradores, tosió bruscamente y acto seguido inhaló una espesa nube de humo de los tradicionales Celtas sin filtro.

-Para el ejemplar de este mes necesito algo diferente, ya no quiero más reportajes de meigas curanderas que me acostumbras a traer- dijo de un tirón sin quitar el cigarro de la boca, mientras apretaba los ojos en vano intento de aparentar un tipo duro.

-Quiero algo nuevo, muy tradicional, muy gallego, entendido?- esta segunda y más grande aspiración feroz de humo que acompañó el termino de sus palabras, me hizo dar vueltas la cabeza.

Con un adelanto de 5.000 puñeteras pesetas, para gastos de investigación, soborno y transporte a descontar de mi posible paga (en función de la calidad del artículo presentado), non tenía ni para viajar a más de 30 kilómetros a la redonda, ni para llegar a Padrón.

-Dirección a la Galicia profunda, a la procura de tradición y cultura- me dije en alto, con sorna.

Giré la llave del coche, no arrancó.

Ajusté el espejo interior, no sin cierta dificultad debido a la gran colección de amuletos y avalorios que lo adornaban; el ruido de unos pesados y rítmicos pasos por la oscura calle empedrada, hizo que mis curiosos ojos escudriñasen la noche

Y entonces lo ví.

Con la cabeza cubierta con una especie de saco aterciopelado azabache, aquella pequeña figura caminaba encorvada, apresurada, guiada de la arrugada mano de una anciana sin rostro, envuelta en negros ropajes de la cabeza a los pies (según típico rito rural galaico)

De inmediato su estrafalaria estampa me recordó familiarmente a John Merrick (El hombre elefante), pero quizás en su dura y desconocida infancia.

Al pasar por la ventanilla abierta de mi destartalado diesel, mi mirada coincidió con un enorme y enigmático ojo verde, que se podía ver gracias al único orificio del saco que le cubría el rostro. Mostraba una dulce y extraña pupila que se comprimió en vertical al coincidir bajo la amarilla luz de la farola, una ligera y agradable vibración sonora le acompañaba, como un ralentí, como un ronroneo.

Mi cuerpo tuvo un ligero estremecimiento, pero me sentía relajado…con un grácil gesto de su cabeza, y girando la mano libre enfundada en un guante sin dedos, hizo ademán de saludarme.

Continuará

Joo AIS, no nos dejes así hombre!!! escribe un poco más que ya no me quedan uñas que morderme!

Joo AIS, no nos dejes así hombre!!! escribe un poco más que ya no me quedan uñas que morderme!

En breve Capítulo 2 “El Bosque”.

He realizado una especie de retrato, para que más o menos tengais una idea de lo que ví.

[B][U]El Bosque[/U][/B]

6:45 am Santiago de Compostela.

No sé que extravagante impulso llevó a seguirlos a una distancia prudencial por las callejuelas levemente iluminadas, pero la sensación que había tenido instantes antes caló profundamente en mi curiosa personalidad.

Tal vez estaba dejándome guiar por esta insana intuición y desconfianza que caracterizaban mi personalidad; quizás no era más que una madre y un niño ataviado con un disfraz, … una enfermedad de la piel?,…mmm o un caso de fotosensibiidad?- algo había leído de eso… Joder! mis hiperactivas neuronas estaban jugetonas.

Mientras mi cerebro se estrujaba en barajar las más inverosímiles e incluso estúpidas hipótesis, observé que estábamos llegando a una parada de autobús de esas que no están señalizadas al lado de la carretera, pero que todo el mundo conoce.

Como una aparición fantasmal surgió de la oscuridad un autobús, cuyo típico sonido hidráulico de apertura de puertas rompió el silencio nocturno.

La madre y el niño de un gracioso brinco se introdujeron en el bus (curiosamente no pidieron ni ticket ni destino), ante la sonrisa de complicidad del conductor.

Extraño,…. muy extraño- pensé.

De otro no tan grácil y enorme brinco, desde el portal donde estaba oculto, pude por los pelos introducirme en el vehículo cuyas puertas casi estaban cerradas. Aún no sé como no me incrusté la cabeza en las escaleras de acceso y tatué allí mis dientes de recuerdo.

Aproveche el semblante atónito del conductor, para pedirle un ticket con destino al pueblo marinero de Noia antes de que pudiera reaccionar (con mi rápida capacidad de observación, lo primero que miré al entrar, fueron las letras al revés del cartel metálico de ruta, Santiago-Noia en el cristal interior).

En el momento que quitaba el billete de 5.000 ptas que me había dado mi jefe, para abonar el ticket (mal asunto eso de llevar billetes grandes para pagar en un autobús), el conductor me dijo con un semblante extremadamente serio y con gran esfuerzo por no echarme a la calle de de una patada:

-No estoy de servicio, pero le acercaré a Noia, no le cobraré si se sienta detrás de mí- Dijo señalando al raido y desgastado asiento de cuero que estaba justo detrás del suyo.

Ante tan gran muestra de generosidad, obedecí y me situé justo detrás de sus anchas espaldas soportada por una desgastada columna y músculos atrofiados, deduje, seguro que fruto de largos años de oficio conduciendo este autocar obsoleto.

Sentados en la parte de atrás la madre y el niño estaban sólos. (Doy por hecho que digo niño por su complexión física y madre por la impresión de relación afectiva que le profesaba).

El niño encapuchado recostó su cabeza en el regazo de la negra figura femenina, que acariciaba suavemente la espalda de la criatura, entonces otra vez pude oir ese sonido de ralentí tan agradable, ese ronroneo inundaba el interior del vehículo y llegaba a mis oídos como una melodía rítmica sumamente agradable y relajante, solapando incluso los violentos gruñidos del vetusto motor diesel.

Sólo se necesitan veinte minutos para salir de Santiago de Compostela y encontrarse en ruta en medio de la frondosa y profunda “nada” gallega. De la “urbe” a la “Selva verde” sólo a unos kilómetros y a unos minutos.

Intentaba girar mi cabeza con disimulo, para poder observar mejor a la pareja del fondo, que conmigo eran los únicos pasajeros en la penumbra interior del vehículo, pero me sentía incómodo por el acecho constante del conductor que con su mirada poco amistosa no paraba de vigilarme por el gran retrovisor interior.

Me conformé mientras leyendo los sonrojantes graffitis, citas y poemas breves de amor y “sexo” serigrafiados por presuntos pasajeros adolescentes con exceso hormonal, que debían utilizar esta línea de transporte habitualmente.

De repente el vehículo paró, en medio de la nada.

Se abrieron las puertas y dos sombras fugaces bajaron en una exhalación, con dirección al interior del bosque próximo.

Aceleré mi paso para poder bajar por la entrada delantera, mientras de soslayo veía el dedo del conductor apretando rápidamente el botón de cierre.

-Que Dios bendiga está vetusta flota de autobuses que tenemos en Galicia!- me dije, en un momento de alborozo al comprobar que se cerraban lentamente, pese a la insistencia del “jefe”, en apretar y apretar más, como si eso hiciera el efecto que el deseaba.

El muy cabrón, como no pudo cerrar a tiempo las puertas hidráulicas, pegó un acelerón en vano intento de atraparme en el interior, pero produjo el efecto contrario y salí disparado hacia el exterior, en el cual aterricé sin gracia alguna.

Aquí estaba yo, en medio de la oscura nada siguiendo a no se quién, con el pantalón roto y manchado de aceite, sangrando por una ceja por el impacto contra el suelo, con muy mala hostia, y mentándome en toda la familia del conductor del cual únicamente divisaba a lo lejos las luces rojas de posición del bus.

Mientras apretaba con un pañuelo de esos que llevan mis inciales (si, ya sé que es ridículo, pero son cosas de una madre a su hijo, ya sabéis) mi ceja que sangraba ahora más abundantemente, me dirigí al punto donde se había internado en el espeso bosque mi futuro reportaje.

Exactamente en ese punto emergió la figura de un gato de extraño color, que sentado y desafiante, me pareció intuir que me impedía el paso.

Pst!! Psst! Gatito., gatito!- de cuclillas con el pañuelo en la ceja presionando la herida, esperaba como idiota una reacción del felino.

Empezaba a salir el sol y pude observar que mi enorme pañuelo blanco se había teñido de color rojo, y notaba más fuerte la sensación de sangre manando sobre mi rostro producto de la interacción del efecto frío del amanecer.

Mi cabeza daba vueltas, el gato no me perdía de vista.

El felino abrió su enorme boca, como cuando mi “Ais” bosteza como un león, … de súbito un aterrador y profundo rugido salió de su interior.

Me desmayé.

(Resulta que no soy tan duro como mi vieja amiga Dreidre creía)

[B][I]Continuará[/I][/B]

Joooo AIS, menos Dexter y más producción!!! Que hasta el empleado de Ana Rosa Quintana escribía más rápido :wink:

[B]5 años antes[/B]

No te lo puedes quedar!!!- gritó Brais, mientras golpeaba con su enormes manos la mesa de madera de la vieja cocina, en un tremendo estado de ansiedad.

Brais,… es un regalo de Dios!.. yo lo encontré, es mío!..- gritó María entre sollozos mientras con firmeza y ternura sujetaba entre sus brazos a la peluda criatura.

Dos golpes secos sonaron en la puerta. Brais se levantó con cierta dificultad debido al estado de nerviosismo y a la jarra de vino que se tomó para combatirlo; abrió con cierta confianza parecía que esperaba la visita.

Buenas noches- . Era D. Julian, el cura jesuita, que había llegado hacía más de 20 años a estas verdes y húmedas tierras de las cuales estaba enamorado. Las lenguas viperinas del lugar, decían que había sido desterrado por el obispado de Cataluña por un tremendo lío de faldas con la hermosa sobrina del teniente alcalde de Reus.

A su cincuenta años, con su elevada estatura y azulada mirada, aún conservaba un gran atractivo y dotes de seductor, de lo cual quitaba provecho para llenar de feligresas cada domingo la Iglesia, además (dicen los viejos del lugar) su alcoba. Era todo un personaje en la Sierra, admirado y querido, pues a pesar de ser un devoto de la Fé y las buenas caderas, estaba dotado de gran inteligencia, cultura y encantadora amabilidad.

-Dos horas de barro y lluvia con el Land Rover, para llegar hasta aquí, mis querido Brais y María, que menos que invitarme a una taza de café…, por cierto ¿Cuál es esa urgencia?- preguntó el cura, mirando extrañado a los ojos llenos de lágrimas de María.

-Eso!- señalando con el brazo, contestó un Brais que se desplomó sobre la silla y acto seguido llenaba otra taza de vino.

D. Julián que ya había tomado asiento, se levantó, y mientras se dirigía a María y lo que parecía ser un niño de tres años en sus brazos, su rostro se empezó a desdibujar pues el efecto de sombras que proyectaba el fuego de la laleira (chimenea) a medida que se aproximaba, dibujaba unas enormes y puntiagudas orejas que sobresalían en la cabeza de la criatura.

-Dios bendito, pero que carallo…!!!- balbuceó el párroco y acto seguido puso sus manos sobre el rostro peludo del niño; su sólida formación científica y cultural impedían al temor que tomaran las riendas de su consciencia.

Es un regalo de Dios, es un regalo de Dios- repetía sin cesar María.

Maldito seas AIS!!! continúúúúúaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

…Celeno! quiero ver tus opiniones sobre la trama…:cool:

De momento me está gustando, pero es que nos das las entregas con cuentagotas y mi primitivo cerebro no da para más…
Como bichóloga me intriga el fundamento genético y el origen del niño peludo…pero es por pura deformación profesional.
Me ha gustado especialmente la aparición del cura guapo y maduro con fama de mujeriego, aunque eso de ser cura y guapo me parece más irreal que un niño-gato…según mis conocimientos sobre curas, claro.

Por cierto AIS, has oido hablar del Síndrome del Cri du Chat? si lo pones el google salen fotos e información que te serán curiosas

El resto de críticas me las reservo para más adelante, cuando la historia haya avanzado un poco más. No me gusta opinar cuando la peli no ha hecho más que empezar…

Ahhhhhhhhhh,me lo acabo de leer todo ahora y estoy enganchadaaaaaaaa!!

AIS eres una máquinaaaa,pero esto de los capítulos por entregas hacen que empiece a darle vueltas a lo que puede pasar en el próximo…jeje

Gracias Lara!!.

Por cierto AIS, has oido hablar del Síndrome del Cri du Chat? si

Claro que sí… estoy familiarizado con enfermedades infantiles “raras” de esas que te dicen: 1 de cada 20-30 mil niños la padecen, más % en niños que en niñas… se desconoce la causa… posible enfermedad hereditaria…y bla, bla bla… y al final terminas en Internet bajándote toda la información…

Por que en mi casa hemos vivido una de esas enfermedades “raras”, que postran a los niños en sillas de ruedas… (como ya había explicado en un post en este foro). Por eso la “fantasticas historias” que me invento para contar a mi chaval (y aunque suene ñoño por mi parte) tienen siempre un fondo de superación personal y de que ser “[B]bicho raro”[/B] solo lo es para los ojos de los [B]IDIOTAS[/B].

:slight_smile:

P.D.: Este asunto personal, es el 99% de la causa que el gato Ais esté en mi casa, y sea miembro de la familia

Uh! AIS, no lo sabía…yo he pasado mucho tiempo estudiándolas y, bueno, ojalá me dejasen investigar sobre alguna enfermedad rara de esas que no son rentables a los laboratorios pero que si te tocan en la familia son realmente chungas.

AIS,cómo va la próxima entrega de la historia??? Creo que me la voy a imprimir y la leeré toda de nuevo.

Me tienes enganchada!