Hola soy Candy

Yo tenía una casa, como muchos de los que están por aquí. Si, una casita para mí sola… no recuerdo cómo me llamó mi compañera de piso, porque yo entré allí de bebé y ella me puso nombre… lo que sé es que mi nombre de ahora es Candy. Puff, qué tiempos aquellos, yo era la reina de la casa, el sofá era mío y la cama también. Pero un día entró alguien en nuestra vida y se ve que apartir de ahí yo sobré en el piso. Y me echó a la calle.
Ahí fue cuando me di cuenta de que no era una humana de cuatro patas, sino una gata… y había más gatos en la calle, muchos más gatos. Gatos que me recordaban mi felicidad perdida junto a mi compañera de piso, gatos que me atacaban porque era nueva, gatos que me maltrataban porque no respondía, gatos que trataban de montarme cuando estaba y cuando no estaba en celo, gatos, gatos, gatos… los odio, no me gustan, no me siento agusto con ellos, porque encima me insisten en que yo soy gata, y yo creo que seré un poco gata, pero también tengo algo de humana, así que yo quiero estar sola, con uno, dos, tres humanos o los que sean, que yo juegue con ellos, pero sin otros gatos…

Bueno, que me voy por las ramas, sigo contándote mi historia, amiga, a ver si me puedes echar una mano. Un día, mientras esperaba a que mi compañera de piso bajara para hablar con ella, me encontré con un hombre de la zona, creo que era limpiador de areneros, porque iba con un rastrillo e iba levantando la tierra de los parterres de la zona… los humanos los llamais jardineros, yo los llamo limpiadores de arenero (acaso no es eso un arenero?) y me acarició con suavidad, hablandome bajito, me dijo que había hablado con una chica para que no estuviera en la calle. No sé de dónde sacó que yo estaría mucho tiempo en la calle, si en cuanto que bajara mi compañera de piso, me subiría, si seguro que había sido todo un error, seguro que me estaría buscando, seguro que… y bajó, la chica bajó, fui a hacerle la croqueta y me ignoró, como quien ve un poste de la luz, eso era yo para ella. Nada, no era nada para ella, para mi compañera de piso, la persona con la que había compartido tanto pasaba de mí. Qué mal lo pasé aquel día y el siguiente y el otro, y el otro… unos días más tarde fui a buscar al limpiador de areneros/jardinero para preguntarle sobre lo que me había comentado de otra chica que buscaba compartir piso conmigo, y salí a una carretera… qué miedo pasé con los coches, pero miedo, eh… ¿cómo pueden ir taaaaaaan rápido? y la cara de malababa que tienen, te miran con esos ojos enoooormes… Se comen a los gatos ¿verdad?, yo ahora cada vez que tratan de meterme en uno, lo paso muy mal, porque primero es pedirle permiso, después… bueno, que me voy por las ramas, conchole!.
Nada, este hombre le dijo a una chica que yo estaba por allí y ella trató de agarrarme, pero yo tenía que probar que realmente quisiera estar conmigo (y si se repetía la historia qué, eh) así que no se lo puse fácil del todo… al final, me encontré con un trozo de jamón de york, riquísimo y me rodeó una jaula… ains, menos mal que eran buena gente, eh, puff, qué agobio pasé en unos 5 minutos, pero ella me miró através de los barrotes, me sonrió y vi amor en sus ojos, y me tranquilicé. Ella, no recuerdo ahora su nombre (aún ahora viene de vez en cuando para asegurarse de que estoy bien, es que con ella no puedo compartir piso porque ya, antes que yo, tenía un compañero de piso alérgico a los gatos, sino… vamos, mi compi de piso, fijo). Estuve un tiempo con ella, pero, claro, el chico, también majísimo, era alérgico a mí y lo estaba pasando mal. yo trataba de no moverme demasiado para no mover el pelo y no causarle más alergia (lógico ¿no? encima de que me tienen en su casa, pues no causarles más alergía) y me fui a otra casita, a compartir la casa con una humana y con un gato… ¿por qué Bastet?¿por qué?¿por qué tenía yo que compartir mi casa con un gato?¿qué he hecho yo para eso? no me gustan los gatos, si ya soy yo medio gato, ¿para qué quieren otro gato? eso sí, no soy gata del todo, eh… tengo parte de humana ¿no ves que casi casi tengo deditos?..
Me fui con la humana, pero se ve que me quería pero que el otro gato, malvado y sin un ápice de bondad, le dijo que no quería estar conmigo (no sé por qué, si yo soy buena, sólo porque lo perseguía, pero es que él se asustaba y era muy divertido)… bueno, el caso es que me vine aquí, al refugio… con 3 gatas más, qué pesadas son, eh, ‘eres gata’, ‘eres gata’, ‘eres gata’, que NO, jolines, no. No soy gata del todo, soy humana, yo necesito una compañera o un compañero de piso humano, con sus deditos y sus manitas, como yo, no tres plastas que no saben decirme otra cosa… y atacarme, claro, snif, snif, atacarme me atacan siempre que pueden, snif, snif y yo aquí solita, sobre mi mesa, me da miedo bajar a comer, al arenero o a lo que sea… de vez en cuando viene algún humano me acaricia, pero no es lo mismo que cuando yo tenía una casa para mí con un compañero de piso para mí… no, no es lo mismo…