Homenaje a Pili

He tenido muchos gatitos que lamentablemente ya no están en este mundo y he pensado al ver esta sección que sería buena idea para que me conozcais un poco más contaros la historia de cada uno de ellos y asi hacerles un homenaje.

Hoy os quiero hablar de mi gatita Pili.
Pili fué la primera gata que yo adopte, era una gata salvaje que merodeaba por el jardín de mi casa. Le faltaba un ojo, tenía muy mal aspecto y parecía estar embarazada asi que un día decidí hacerme cargo de ella.
Por supuesto no era de esos gatos a los que puedes meter dentro de una casa porque estaba demasiado acostumbrada a hacer su vida en libertad, pero si que podía alimentarla, darle cuidados médicos y ofrecerle un sitio donde dormir a resguardo y poder entrar y salir libremente, es decir, el garaje, donde acondicionamos un espacio.
Pili era tan salvaje que nadie podía acercarse a ella, tiraba unos zarpazos de impresión y a la única persona que no bufaba era a mi. La pobre tenía que haber sufrido mucho y desconfiaba con razón de los hombres, de hecho poco despues me di cuenta de que no estaba embarazada sino que su cuerpo estaba deformado vete tu a saber por que causa.
Un día me puse mis guantes de cuero y me animé a intentar tocarla, ni que decir tiene que mis guantes terminaron hechos trizas e incluso mi brazo también se llevo lo suyo pero conseguí ganarme el respeto de Pili cuando descubrió que no pretendía hacerle nada malo y poco a poco, día tras día, Pili fue aprendiendo a tener contacto conmigo y un día me concedió el maravilloso regalo de su confianza y me permitió acariciarla ya sin protección alguna.
El tiempo hizo que el cariño entre ambas fuera creciendo y aunque atacaba como una fiera a cualquier otra persona que intentara hacerle un mimo como yo a mi me hacía inmensamente feliz y ella se puso muy guapa.
Un día, y gracias al desconocimiento que por aquel entonces tenía sobre los gatos, Pili llegó embarazada, pues no os lo vais a creer pero cuando llegó el momento yo estuve a su lado ayudándola a parir y ella misma depositó uno de los gatitos en mi mano. La casetita donde los tuvo tenía un radio de unos tres metros en los cuales nadie podía penetrar sin ser atacado por una gata encolerizada dispuesta a dar su propia vida por defender a sus cachorros, salia corriendo despavorida persiguiendo al intruso siseandole fuertemente mientras enseñaba sus dientes tratando de tirarsele encima, sin embargo yo acudía cada día a cuidar de ella y sus pequeños con toda la naturalidad del mundo, era como si fuese la tía de los gatitos. Ni que decir tiene que nos quedamos con todos ¿como iba a desprenderme de mis sobrinitos? :smiley:
Con los años y el trato conmigo Pili se fue dulcificando y llegó a pasar a la casa alguna vez y a permitir que otras personas se le acercaran. A mi ya me permitía de todo, cogerla en brazos, rascarle la pancita, darle la pastillita del celo, hasta quitarle una vez una astilla que se le clavó entre sus almohadillitas de la pata. Se convirtió de una gata salvaje por completo en un amor, aunque siempre conservó su espiritu indomable.
Cuando me dió la alergia a los gatos fue terrible porque el médico me exigia que me deshiciera de todos mis gatos urgentemente, ya que me daban ataques muy grandes de asma entre otras cosas. El dolor de separarme de ellos era tremendo pero lo que si que no iba a consentir es que por mi culpa mis gatitos se quedaran en la calle o vete tu a saber en manos de quien, asi que como quedaban solo 5 meses para que me casara aguante como pude la alergía y sus efectos ocultándolo a ojos de mis padres y esperé al día de mi boda en que tuve por fin que separarme de ellos y dejarlos alli viviendo con mi madre que sabía que los cuidaría muy bien.
De vez en cuando iba a visitarlos y se llenaban de alegría. Pero Pili no tenía bastante con aquellas vistas esporádicas y un día cuando yo regresaba a casa tras una visita ella me siguió hasta donde yo vivía. Cada vez que yo salía de mi casa Pili estaba en la calle en una esquina apartada desde donde se divisaba perfectamente la puerta de mi casa preparada para venir corriendo a buscarme. Aún se me llenan los ojos de lágrimas por la emoción del recuerdo.
Pili falleció de viejecita hace ya algunos años y la recuerdo cada día. Alli donde este seguro que hay una mullida nubecita de algodón para que descanse desde la que me estará observando.
Te quiero Pili.:wub:

Uyyy se me olvidaba poneros su foto. :stuck_out_tongue: Aqui esta despues de una sesión de mimos en que se dedicó a rodar por el suelo, por eso esta llena de pajitas.

Es una historia preciosa.En una ocasión,también fuí testigo del coraje de una gata que defendía sus crías.Se puso tan fiera que el perro-un pastor alemán enooorme-se marchó despaciiito con el rabo entre las patas.

es verdaderamente enternecedora la historia .Que agradecidos son los animales y cuanto saben Pili fue una gatita10