La historia de un perro viejo

Mi nombre es Panchito Miranda. Tengo 11 años, lo que sería para ustedes 77, toda una vida. Nací el 14 de febrero.

Desde niño tuve mi destino marcado. En realidad el destino que deseaba se cumplió. Tener una mama para mí solo. Cuando nací quise permanecer al lado de mama perra pero me destetaron y me vendieron a una señora que ya tenía un cachorrito humano, la cuestión es que yo competía con ese cachorro y le quería ganar el territorio a toda costa, si, lo mordía también. El contexto era pequeño, dos espacios. Un departamento.

Además de querer ganar el corazón de la jefa y eliminar al cachorrito. También rompía cosas. Tenía una hermana de mi misma raza. Pero ella era tranquila. Yo de todos modos me lo tomaba todo como un juego piensen que esto fue desde los 45 días hasta los 7 meses. (Mi infancia)

Al lado de este departamento estaba la sobrina de la jefa la cual tenía una amiga que le encantaban los animales, asique de vez en cuando la sobrina y su amiga nos bañaban a mí y a mi hermanita.

Un día la jefa se levantó con el calzón cruzado y quería recuperar algo del dinero que había perdido conmigo. Qué significa? Que me puso a la venta. Si. Con siete meses. La amiga de la sobrina le pregunto si se lo regalaba ya que ella no tenía plata, porque no trabajaba. Pero la realidad es que me quería y mucho. La amiga de la sobrina valga la redundancia se llama Constanza, está muy interesada en mí. Pero la patrona no acepto. Me logro ubicar en lo de una amiga pero yo no estaba contento ahí, extrañaba a mi familia. Asique en cuanto me dejo solo le rompí todo y logre regresar a casa. A pesar de que la mandona de la manada no me quería yo la amaba. Y siempre quería estar a su lado.

Luego de que no encontró a nadie que compre, me regalo a Constanza.

Continuará…