Lo que sucede normalmente en la calle y no vemos

¿Porqué es tan importante esterilizar?

Contaremos la historia de Glassé.

Glassé es una gata de dos años de edad más o menos, fue vista en una calle de Oviedo un sábado a las 11 de la noche, moribunda, debajo de un coche.
Alguien se apiadó de ella, la recogió y buscó un veterinario de urgencias.
En cuanto la vio les dijo que estaba preñada, había recibido un golpe y estaba muy mal, tanto que la primera solución que les planteó fue la eutanasia.
Después se lo pensó mejor y decidió ponerle suero y esperar al lunes, si la pequeña sobrevivía tendrían que llevársela de allí a otro veterinario o casa.
Entre tanto Glassé parió, allí sola en una jaula, dos cachorros prematuros, que se supone nacieron muertos (todo esto sucedió en domingo y nadie estaba con ella).
El lunes las personas que la recogieron llamaron para preguntar por ella y si había sobrevivido llevársela (previamente se habían puesto en contacto con nosotros y les habíamos dicho que nos hacíamos cargo). A si que fueron a recogerla (fue cuando se enteraron de que había tenido dos cachorros).
Salió de esa clínica y pasó a manos de nuestra veterinaria colaboradora quien nada más palparla notó que todavía había más cachorros en esa tripilla, la gata estaba muy mal, débil, sin apenas sangre, deprimida, aterrorizada y con mucho dolor.
En la placa de comprobación se vio que tenía dentro tres cachorros uno de ellos atravesado en el canal uterino.
Para poder cogerle una vía para poner suero se intentó seis veces, las venas se rompían.
Se quedó ingresada para tratar de estabilizarla un poco y operarla al día siguiente por la mañana, sin mucha esperanza de que estuviese viva, tal era su estado.
Contra todo pronóstico Glassé aguantó.
Entró en quirófano, todo eran miedos, no se sabía si resistiría la sedación, si su corazón sin apenas sangre que bombear aguantaría….
En fin, aguantó y vino la gran sorpresa, sus tres pequeños prematuros, a los que les faltaba al menos una semana, estaban vivos.
Glassé no tenía salud ni leche para hacerse cargo de ellos, bastante tenía la pobre con luchar por su vida.
¿Qué hacer? Intentar sacarlos adelante, darles una oportunidad… así que con lo poco que un humano puede hacer se les habilitó una incubadora, consistente en un transportin con una manta eléctrica, biberones cada dos horas, estimular la tripita para ayudarles evacuar, cuidar la piel con bálsamo, mantenerlos siempre limpios para evitar infecciones y siempre calientes. Estos pequeños nacieron con un peso muy inferior al normal.
Alba, 71 grs. Angie 90 grs. Y el pequeño Lhotsé 67 grs.
Alba se fue la primera, tenía seis días. Al día siguiente se fue Angie, siete días.
Solo nos quedaba el pequeño Lhotse, quien siendo el más pequeño aun seguía resistiendo, fueron pasando los días y el pequeño iba ganando peso, abrió los ojos, dejó de arrastrarse para ponerse sobre sus cuatro patitas, empezaron a salirle los dientes…. Mientras Glassé seguía recuperándose lentamente de su cesárea, de su infección, en fin mejorando lentamente, con muchos cuidados y tranquilidad, muy asustada sin poder comprender que le había pasado.
Así pasó un mes, el pequeño Lhotse de repente no queria comer, respiraba mal… visitamos al veterinario, que dijo lo que nos había dicho desde el primer día… estos gatos prematuros son muy difíciles de lograr sin su madre, puede tener los pulmones inmaduros.
Esa misma noche después de tomar su poquito de biberón (que no quería) se quedó cansado y dormitando. Diez minutos después Lhotse se nos iba dulcemente, sin sufrir, se quedó dormido para siempre.
Pensareis que porque toda esta historia… ¿no le veis el sentido? Todo esto no hubiera sucedido si Glassé no se hubiera quedado preñada.
Esta es una lección que tenemos que aprender, como veréis en este caso, Glassé a pesar de todo tuvo suerte y no se murió desesperada de dolor tirada en la calle con cinco cachorros en su vientre. ¿Cuántas Glassé hay en la calle diariamente en su situación e incluso peor? Esto nos tiene que hacer reflexionar muy seriamente sobre por qué es tan importante la ESTERILIZACIÓN.
Glassé hoy sigue mejorando, aun le falta mucho para estar bien del todo, pero ya tiene quien la cuide y no dejará que vuelva a sucederle nada parecido.

[B][I] Una historia vivida y contada por Clara (Xina) y Marga.[/I][/B]

no sabía que Lhotse también se fue.

Verdaderamente Glasé es el ejemplo viviente (gracias a dios) de que la esterilización significa salud, bienestar y evitar angustia a nuestros pequeños.

arriba Glasé!!!

que tristeza! espero que para todos,con esto aprendamos que es la esterilizacion y que evita.Lo mejor es que esto ya queda como un ejemplo y glassé fue la mas valiente!!!

olé glase! animate!!

Ánimo Glassé, lo tienes que conseguir, por ti, por tus pequeños, por las personas que luchan contigo. Jamás te volverá a pasar nada parecido, tienes toda una vida por delante para ser feliz, para encontrar la mejor recompensa a tu sufrimiento.

Sigue adelante!!

me encantaria abrazar a glassé,siempre adore a los gatos negros y son mis favoritos,no se como hay leyendas de que traen mala suerte por Dios eso es una farsa y ademas son los gatos mas especiales que puede haber…s

saludos

¿murieron los tres gatitos? paaa, que triste estoy!!

Glassé es un ejemplo de superación,lástima que sus pequeños no pudiesen estar con sus mamis mucho tiempo :frowning:

La esterilización es importantísima,a ver si la gente se conciencia ya de una vez de que es primordial esterilizar a los bichines.

Ánimo a la guapa de ojitos amarillos,a dejarse querer,ya verás como ahora serás una reina! Y gracias mil a las “mamis” adoptivas!