Luce, te quiero


#1

Hola,
hoy hace dos días que se apagó mi luz; mi niña subió al cielo y desde entonces siento un vacío tan grande dentro de mi que no puedo parar de llorar. Se llamaba Lucerita, era una perrita pequeña, de ojitos vivarachos y besucona como ella sola. He tenido la gran suerte de vivir con ella desde que tenía poco más de un mes de vida hasta que el 18 de octubre se marchó con 15 años. No ha existido una perrita más buena en todo el mundo, era mi tesorito, mi gordita bebé, la que me seguía al baño y se cruzaba entre mis piernas, lo primero que veía la despertar por las mañanas, la que me recibía feliz cada vez que llegaba a casa. Yo tenía 9 años cuando ella llegó y no recuerdo haber vivido nada sin que ella no estuviera presente. Hace unos meses se puso malita, le dolían sus huesos y apenas podía caminar, pero estuvo tomando un tratamiento y mejoró bastante; saliamos a dar paseos más cortitos pero ella estaba encantada, comía bien, jugábamos…tenía días mejores y días en los que prefería estar más tranquila pero todo entraba dentro de la normalidad en un perro anciano. El problema fue que hace cuestión de una semana empezó a negarse a comer y se fue apagando poco a poco y yo no lo supe ver, supongo que estaba cegada imaginado que solo estaba tontorrona y que en unos días estaría mejor, le compré todos los patés que le gustaban, la obligué a comer un poco y ella solo me buscaba para que la acurrucase en mi brazos y se quedaba dormida; no supe ver que se estaba yendo. El 18 a eso de las 10 de la mañana me tuve que ir a trabajar, la dejé en su camita y, como todos los días le dije: “pórtate bien, duerme una siestita que cuando despiertes mami estará aquí”…a eso de la 13:30 volvi a a casa, la llamé y ella ya no pudo responder, estaba dormidita pero para siempre. Desde entonces me corroe un sentimiento de culpa enorme por no haber estado con ella en esos últimos momentos. Se que yo estaba trabajando y mi madre tuvo que salir al médico, que en casa no había nadie con ella por motivos justificados…pero aún así siento un dolor inmenso al pensar que ella en su último aliento me buscase con la mirada y yo no estuviera allí para ella. Quiero pensar que se quedó dormitida y no se enteró de nada, pero ese sentimiento de culpa sigue presente dentro de mi, no puedo desecharlo. Quiero tanto a mi gordita…Comprendo que tuve suerte de disfrutarla todos estos años pero no puedo parar de pedirle perdón por haberle fallado en este último momento.


#2

Pobrecita de ti :disappointed: todos o la gran mayoría hemos perdido a un pequeñito de cuatro patas, se como te sientes pero no te debes culpar porque todos sus años vivió muy feliz a tu lado, 15 años es mucho tiempo y de seguro ambos los supieron aprovechar, ay perritos que cuando están muy enfermos ya y estamos con ellos les es difícil morir porque no quieren vernos tristes, me paso con un perrito y el fue hasta otro cuarto a morir fue muy triste, pero se fuerte y no te culpes nena. Saludos :wave:


#3

Gracias por tu palabras.Estoy intentando pensar solo en los buenos momentos que pasamos juntas, que fueron muchos; en nuestros juegos, siestas acurrucadas, los paseos, los abrazos y en esos ojitos que hacían conmigo lo que querían.