Me siento el peor hombre sobre la faz de la tierra


#1

[B]La verdad me siento emocionalmente muy mal. He de confesar que hasta hace unos días creía que la eutanasia para perros enfermos era una opción, sin embargo, ahora me doy cuenta que la eutanasia es una alternativa excepcionalísima, y no una opción que nos permita librarnos de una responsabilidad. A continuación voy a relatar el motivo de mi desgraciado estado anímico.
Hace 15 días recogí de la calle a un perrito. El animalito se encontraba desnutrido, enfermo y con claras muestras de haber sido maltratado. Lo tomé en mis brazos y lo fui llevando a la casa. Los primeros días no quiso comer, de hecho vomito y estuvo con diarrea. Sin embargo, los siguientes días empezó a comer y poco a poco fue mejorando en su apetito sin embargo, el problema respiratorio no se solucionaba. Lo llevé en dos ocasiones a diferentes veterinarios. En el primer caso, el veterinario planteo la posibilidad de que sea “moquillo”, desde ese momento empezó el “terrorismo psicológico”, me dijeron que si el perro tenía “distemper” había que matarlo, que el “distemper” era mortal y extremadamente contagioso. Aquí quiero mencionar que mi prima tiene 5 perros pincher, entre ellos un cachorro. Suelo visitar a mi prima con frecuencia, de manera que desde ese momento empecé sentirme culpable ante la posibilidad de un contagio a los perros de mi prima; el mismo tiempo empecé a cuestionar el rescate al perrito callejero, por el asunto del “distemper”. El veterinario le receto 125 mg de amoxil por 3 días, que luego constaté era insuficiente por el tamaño del perro y por el estado de enfermedad en el que se encontraba.
Pasaron los días, el perrito si bien comía se notaba triste y deprimido, incluso noté que añoraba la calle. Para bien o para mal se había adaptado al medio hostil de la calle, y parecía que extrañaba la libertad. Decidí llevarlo ha otro veterinario pues me enteré que había un test que detectaba el moquillo, así lo hice. El test señaló que no sería “moquillo”. el veterinario le recetó un expectorante pero nada más, a pesar de que le mencioné que el perro tosía, se atragantaba y hasta a veces se asfixiaba.
Los días el perro mejoró un poco, hasta el punto que me atreví a sacarlo a calle, pero luego, otra vez sufrió una recaída. Para colmo, días después, le noté que empezó a tener problemas en la pata frontal derecha, hasta el punto que no podía asentarla. Entonces, consideré la posibilidad de recurrir a la eutanasia, sacrificarlo o matarlo que es lo mismo, con el cuento de que ya no sufra más.
Lo llevé donde el veterinario. El tipo, ese, al momento de tomarle las muestras lo maltrató, hasta el punto que le dije que ya no lo hiciera más, sin embargo, consiguió sus muestras. Volvió a hacer el test, que salió nuevamente negativo. Entonces, le mencioné el asunto del pie o pata del perrito, entonces, intentó revisarle pero el animal, que había sufrido maltrato del imbécil, ya no se dejó. El veterinario intentó continuar, a pesar del rechazo del animal, pero, yo no se lo dejé. Entonces, me dijo, la opción que queda es el sacrificio… Y yo acepté y pagué para que el verdugo matar al perrito … Me dijo que el animalito no sentiría nada. Sin embargo, decidí salir fuera de ese salón el momento en que el “mataperros profesional” devengaba sus honorarios. Entonces, escuché un par de quejidos guturales y horribles. Pagué al verdugo, y con los ojos llorosos salí con una funda que contenía los restos del perrito que minutos atrás había llevado a ese “camal”.
Me siento destrozado emocionalmente. Me arrepiento de haber tomado esa estúpida decisión. Y sin embargo, ya nada puedo hacer para remediar tamaña barbarie. Recogí de la calle a un animalito, con la idea de ofrecerle una segunda oportunidad, simplemente para 15 días después ordenar su sacrificio a un verdugo, disfrazado de veterinario.
Que bárbaro carajo. Todo es una vaina en este mundo. Yo tomé la decisión y me duele en el alma haberlo hecho, pero, si quiero decir que recibí información basura y asistencia seudo profesional de gente incompetente e insensible. Desde el principio se me vendió la idea de que el “moquillo” era una enfermedad extremadamente mortal y letal. Básicamente terrorismo psicológico. Tuve miedo; sí, tuve miedo de infectar a los perros de mi prima. Y cuando la gente tiene miedo, puede terminar haciendo cosas de las que después puede arrepentirse. Solamente después de haber tomado la decisión tuve consciencia de la estupidez que había cometido. Ahora ya no puedo remediar aquel disparate.
Esta desgracia me ha hecho tomar conciencia y analizar muchos aspectos de la práctica veterinaria. Solamente voy a poner a consideración de los lectores la siguiente reflexión: Si el “moquillo” fuese tan letal y contagioso como lo venden los veterinarios, los perros, tiempo atrás que se habrían extinguido.
Entender la realidad me ha hecho caer en cuenta que, si los perros son alimentados, reciben cariño y respeto y hacen ejercicio suficiente, desarrollan un sistema inmunológico poderoso que les permite enfrentar con éxito cualquier enfermedad. Quiero aclarar que no digo que no haya que vacunar a los perros, simplemente digo que he visto cantidad de perros que con excepción de la vacuna antirrábica no han recibido otra de ningún tipo y que sin embargo jamás han enfermado de “moquillo” por ejemplo, porque al ser bien tratados sus sistemas inmunológicos se han encargado de mantenerlos sanos.[/B]
[B]No sé si el perrito se hubiese curado de la afección respiratorio que lo aquejaba, tal vez sí, tal vez no, lo que sí sé es que yo no debí tomar la decisión de sacrificarlo o matarlo. Me siento anímicamente muy mal por haber tomado esa ignorante decisión. Y ya nada puedo hacer para remediar ese disparate. [/B]
[B]La vida te plantea dilemas terribles. Intentas hacer de este, un mundo mejor, y terminas cometiendo estupideces. La vida no es fácil carajo. Que porquería de vida carajo. [/B]


#2

amigooooo!!! cuida la boca, los pensamientos, cuida tus emociones colocales correa, entiendo que la muerte de un animalito al que se le atribuyeron esperanza y parte de ti es un suceso que genera mucha tristeza, pero no te dejes caer tan profundo en solo pensamientos negativos y autodestructivos, en lo que cuentas también hay cosas buenas. pasas de el hecho de de recojer un perro a que LA VIDA es una porqueria… creo que tendras muchas razones para no pensar eso. dices: “si los perros son alimentados, reciben cariño y respeto y hacen ejercicio suficiente, desarrollan un sistema inmunológico poderoso que les permite enfrentar con éxito cualquier enfermedad” tal vez ese perro justamente no pudo desarrollar ese sitema y no lo pudo soportar, tu al menos trataste de darselo, pero la biologia es dura y una enfermedad cultivada por quizas años no se va asi como asi. parece que tiendes a generalizar, el verdugo que mencionas, para otra persona pudo haber sido su salvador y el asesino profesional su liberador. las cosas no estan necesariamente en el exterior sino en tu interpretación, depende de ti hacerte infeliz o aguantar y soportar un suceso. entiendo, pero te digo lo que te digo porque eso no te ayuda y de mantenerse solo puede ayudar a que esa tristeza se te valla desbordadamente pa todas partes (todos tus contextos) cuando no es necesario que sea asi. Tal vez el veterinario haya dado muetsras de negligencia peor igual eso no te hara sentir bien, asi el lo acepte, o bueno… puede que si, si necesitas darle la culpa a alguien o si necesitas tener algun tipo de razon, algun tipo de “yo si”. En fin… tengo una perrita recogia desde cachorra yo si pude darle ese sistema y si se me hubiera muerto me hubiera sentido bastante mal pero creo que actuaria diferente, sin agredir al resto de mundo porque simplemente mis expectativas y mis acciones no fueron suficientes. te cuidas men y animo, espero lo que yo haya escrito sea entendido en el mejor sentido