Un cumulo de desaciertos

Hola, me presento como propietario de un yorkshire de 6,5 años que ha sido víctima (el pobre perro) de un cumulo de (para mi creo que desaciertos) y lo postearé aquí pensando en que como los perros no hablan nunca hay que descartar ninguna opción antes de diagnosticar una dolencia.

Un desafortunado día un gran perro jugando le cayó encima a mi perrete y la consecuencia fue rotura de ligamento y posible luxación de rodilla, después de las consiguientes visitas a veterinarios y con un diagnostico ya preestablecido decidí intervenirlo en la clínica el bosque de Madrid, (yo soy de valencia) yo había mirado en YouTube las diferentes técnicas de intervención y me inclinaba por la TTA porus, nadie me quito la idea de la cabeza puesto que para un perro tan pequeño hubiese sido mejor la extra capsular, se intervino y todo fue aparentemente bien, sin embargo el perro no dejaba de cojear, tímidamente, pero cojeaba, andaba bien pero en un trote muy ligero cojeaba sin apoyar la pata operada, al año justo el perro ya no apoyaba la pata enferma ni siquiera para andar, llegado este momento concerté una consulta con un traumatólogo para que inspeccionara la pata y descubrimos que la técnica TTA porus que se le había practicado a mi perro no se hizo bien puesto que la cuña de titanio que se le puso a mi perro (o bien era demasiado grande, o bien no se atrevieron a introducirla del todo por si se rompía el hueso), quedando como medio centímetro por encima de la cresta de la tibia, esto le había provocado un crecimiento óseo alrededor del titanio del tamaño de un garbanzo que le produjo una cojera permanente, comunicado el problema a la clínica que practico la intervención, reconocieron que no se había realizado bien la operación y me lo intervinieron de nuevo en garantía, reparando el problema y aparentemente quedando bien, no obstante el perro nunca dejaba de cojear, siempre al trote, de esta forma volví a concertar una consulta con el mismo traumatólogo que diagnostico el crecimiento oseo de la pieza de titanio y que realizada una radiografía observó que el titanio se había recubierto del todo, y bien, no había vuelto a crecer hueso por encima de la cresta tibial y optó por determinar que el problema que tenía mi perro podría ser de una artrosis postoperatoria.

Casualmente en un viaje observé que el perro parecía volver a cojear algo más que de costumbre, y al volver a casa decidí abordar el tema de nuevo (cuando ya había desistido y pensaba dejar a mi perro con esa cojera), en esta ocasión visité a otro traumatólogo que en valencia es de reconocido prestigio y le conté toda la historia, éste realizó un reconocimiento de la pata llegando a la conclusión de que tanto la holgura de cajón como la luxación de rodilla estaban prácticamente dentro de la normalidad y que después de volver a hacer una radiografía y ver que el resultado de la operación era satisfactorio, me comentaba que no encontraba ninguna justificación clara para la cojera que presentaba el perro. En ese momento pensé que había perdido el tiempo y que mi perro seguiría cojo para el resto de su vida, fue en ese momento cuando recordé que al perro, hacía algo más de dos años le di un pisotón muy fuerte y que en su momento el veterinario que lo vio no le dio la importancia que podría tener, inmediatamente despertó un grandísimo interés por reconocer la pata en el lugar del pisotón (dedo y uña) y que nada más explorarle el dedo que tenía literalmente aplastado con una uña que le crecía hacia arriba manifestó un grandísimo dolor, llegando a la conclusión de que eso era motivo más que suficiente para que el perro cojeara y que aunque no sabíamos si eso sería o no definitivo había que intervenirlo y amputarle la uña y una falange del dedo para aliviarle la dolencia y el dolor, como así hicimos.

Felizmente, aunque el perro todavía no se ha recuperado 100% puesto que hace 3 semanas de su intervención, ya ha recuperado el 80% de su andar sin cojera, vuelve a andar a paso ligero que ya no lo hacía y cuando corre todavía apoya muy discretamente la pata intervenida pero que apunta a que la recuperación será total.

Dicho todo esto, pido disculpas por ser tan extenso (pero no lo podría haber explicado más abreviado) tengo que decir que cuando pisé a mi perro le pregunté al veterinario si debíamos hacer algo, ya que en la radiografía se veía el dedo aplastado, sin embargo el diagnostico que se me dio es que lo dejara que eso se le pasaría al perro sin más, cuando después de operado mi perro seguía cojeando, en esta ocasión con mi veterinario habitual fui a propósito a su consulta sugiriéndole que la cojera podía venir del dedo pisado, y la respuesta fue “Ja, ja, pedro con lo que le han hecho al perro en la rodilla eso no puede ser del dedo y la uña” pero no se tomó la molestia de hacerle una revisión, que con solo apretarle un poco en el dedo hubiera descubierto lo que le dolía al perro, pero no lo hizo (cobrar la consulta sí que lo hizo), más adelante y con las dos visitas al traumatólogo para revisar la evolución de sus operaciones también le dije lo del dedo y la uña y su respuesta fue que el perro podía haber desarrollado una artrosis postoperatoria y por eso cojearía ya siempre, me recomendaron hacerle rehabilitación, natación, infiltraciones de plasma y/o de cortisona, pero nadie se tomó la molestia de revisarle el dedo y la uña que para mí siempre fue una sospecha, no desde el principio pero si después de más de un año de no desaparecer su cojera.

Gracias a éste último traumatólogo que si me escuchó y reconoció el dedo y la uña de mi perro, encontró la causa de la cojera de mi perro, le ha devuelto la felicidad que había perdido pues en su cara siempre manifestaba un sufrimiento que también le ha desaparecido y si alguna vez os pasa algo similar no olvidar que el propietario de una mascota es el que está al corriente del estado y el comportamiento de su perro.

Con esto espero haber ayudado tanto a propietarios de mascotas con algún problema parecido como a cualquier veterinario que no debe ignorar las opiniones de sus dueños.

Excelente gracias por compartir tu experiencia lo tendré en cuenta, no tengo perrete pero si dos hijos gatunos que amo con todo mi corazón, tendré en cuenta tu experiencia gracias y bendiciones.