Una pequeña historia de amor

[B] [I] “Entonces apareció el zorro…[/I][/B]
[B][I]-no puedo jugar contigo- dijo el zorro- no estoy domesticado…[/I][/B]
[B][I]-¿Qué significa domesticar?- dijo el principito…[/I][/B]
[B][I]-Es una cosa ya olvidada-dijo el zorro- significa “crear vínculos”…[/I][/B][B] [I]Tu no eres para mi todavía mas que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo.”…[/I][/B]
[B][I] Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.”[/I][/B]
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[B] Mi nombre es Misi. Sé que hace tiempo tuve otro nombre, pero lo he olvidado. No recuerdo tampoco cuándo mis ojos se abrieron a la luz. Tengo vagos recuerdos de una madre y unos hermanitos. No os contaré como fui separado de ellos y llegué a mi primer hogar, ni como, más tarde, fui abandonado.[/B]
[B] Viví muchos años en la calle, en un solar, al cobijo de un pequeño arbusto donde me guarecía del sol, de la lluvia y, algunas noches, del miedo. No fue una mala vida; exploraba, cazaba pequeños ratones y lagartijas, perseguía a las gatitas y trataba de evitar a los otros gatos, y a los niños. Hallaba mi sustento en unos cubos de basura que había junto a mi solar, y cuando éste escaseaba, me colaba en los jardines de las casas donde dejaban comida para otros gatos.[/B]
[B] Un día, mientras calentaba mis huesos al sol de la tarde, acurrucado sobre mi muro favorito, apareció una humana a la que nunca antes había visto. Mi muro lindaba con su jardín, hasta entonces deshabitado, y allí bajaba frecuentemente a tumbarme a la sombra de un limonero o a jugar junto a un gran jazmín cuyo aroma siempre me agradó.[/B]
[B] Como tantas otras tardes me encaminé hacia el jazmín, pero los gritos de aquella humana me ahuyentaron, obligándome a escapar hacia mi arbusto. La situación se repitió día tras día, hasta que aquellos gritos comenzaron a darme menos miedo, y yo permanecía cada vez más tiempo sentado en el jardín, observando a aquella humana entre la curiosidad y el enfado. Ella comenzó entonces a mojarme con una manguera. ¡Qué desagradable sensación la de aquel agua tan fría!, era como cuando la lluvia me calaba y debía esperar al sol para dejar de tener frío. Aun así yo seguía visitando aquel jardín que, tras marcarlo en tantas ocasiones, consideraba mio.Otra tarde la humana comenzó a lanzarme piedras; aquello me asustaba más, pues algunas de las muchas cicatrices que llevaba en mi cuerpo las habían producido los niños de aquel modo. Mas la intrusa carecía del acierto de aquellos, y todos los guijarros caían muy desviados hacia uno u otro lado. Así que seguí visitando mi jardín, indiferente a las quejas de la humana y afirmando con mis maullidos que aquel jardín, jazmín y limonero me pertenecían.[/B]
[B] Con el tiempo la humana pareció acostumbrarse a mi presencia y comenzaron a aparecer cuencos de comida y agua fresca junto al muro. Ella no emitía ya gritos agudos ante mi presencia, sino suaves sonidos más tranquilizadores; algo así como: “…sss…misi, misi, misi…”, no se que querría decir, pero yo cada día me aventuraba algunos pasos más cerca de ella, o permanecía quieto observándola mientras intentaba aproximarse. [/B]
[B] Una tarde permití que llegara hasta mi lado. Yo no tenía miedo ya. Sabía que era ella quien dejaba aquellos cuencos junto al muro. Ella posó su mano en mi lomo y me rascó bajo la barbilla. Sentí una rara sensación especialmente agradable, y volvieron a mis recuerdos reminiscencias del contacto y el calor de mi madre y mis hermanitos. Yo respondí con un suave ronroneo; aun no podía saberlo, pero había hallado a mi segunda mamá en aquella intrusa. La había domesticado.[/B]
[B] Desde entonces he vivido aquí. Creo que han sido unos años felices; incluso con la llegada de un hermanito, el pequeño Cascabel, que desde entonces me abruma con su energía inagotable y su falta de consideración; molestándome para jugar durante mi siesta vespertina, u ocupando mi lugar en la cama entre mamá y papá. Pero poco a poco he acabado apreciándole, ¡ me recuerda tanto a mí mismo cuando era un gato joven! Creo que le he enseñado cuanto debe saber un gato de provecho, aunque cada vez me cuesta mas seguirle en sus correrías. Ya no puedo saltar como él por encima del muro o correr tras las lagartijas y las mariposas. Incluso me cuesta subir las escaleras hasta el segundo piso, donde está nuestra habitación, y Cascabel siempre llega antes cuando oímos como mamá nos llena el cuenco de comida. [/B]
[B] El pasado domingo, de madrugada, me dormí para siempre. Mis papás se encontraban de viaje, y yo les aguardaba, como siempre, en casa de la abuela. De repente sentí un fuerte dolor y lloré llamando a mamá; ella es veterinaria de humanos y siempre me curaba las heridas tras mis travesuras. Caí al suelo y unas manos amorosas me depositaron en mi cojín. No sufrí. Noté como poco a poco iba cayendo en un profundo sueño: Estaba de nuevo en mi jardín, junto a mi jazmín y mi limonero, junto a mamá y Cascabel. Era una mañana soleada. Yo era de nuevo un gato joven; podía perseguir las lagartijas, las mariposas y las moscas tan rápido como mi hermanito. Mamá estaba en su tumbona susurrando como aquella vez…”ssss…Misi, Misi, Misi…”. Yo salté a su regazo ronroneando como tantas otras veces. El dulce aroma de mi jazmín lo bañaba todo. Era feliz….Luego, me dormí…[/B]
[B] Mamá está ahora muy triste, y Cascabel me busca maullando por los rincones; pero yo estoy contento con la vida que he tenido. Ya he enseñado a mi hermanito cuanto necesita saber para cuidar de mamá de papá y de la casa. Ahora descansaré en mi jardín, cerca de mamá, papá y Cascabel, junto al jazmín que tanto amé. [/B]
[B] Mi nombre era Misi; quizás antes tuve otros, pero ya sólo por éste me recordarán.[/B]
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[B] [I] “ [/I][/B][B][I]De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:[/I][/B][B][/B]
[B][I]—¡Ah! —dijo el zorro—, voy a llorar.[/I][/B]
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[B][I]—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique.[/I][/B]
[B][I]—Ciertamente —dijo el zorro.[/I][/B]
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[B][I]—Entonces no ganas nada —dijo el principito.[/I][/B]
[B][I]—Gano —dijo el zorro— a causa del color del trigo.”[/I][/B][B][/B]
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[B] [/B][B]Antoine de Saint-Exupéry - EL PRINCIPITO[/B]
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este es mi capitulo favorito de ‘el principito’, por toda la verdad y profundidad que encierra…‘domesticar’ es crear lazos… una vez que se crean lazos, el uno pertenece al otro…

yo misma reproducí este capitulo aqui en el foro hace unos meses, pues muchas veces me ha hecho reflexionar…sobre sentimientos humanos, y felinos…

Siento mucho que Misi ya no esté. Lo siento, pero no puedo soportar estas emotivas cartas de gatitos que nos cuentan la vida que han tenido y…su lamentable final. Me hacen llorar, como la ‘historia de amor de Misi’ ha hecho… y eso es, porque le recuerda a una, que un día, serán sus gatos los que le escribirán esa carta de despedida y de agradecimiento, de amor supremo, de fidelidad…

no quiero que llegue ese momento, pero llegará… vaya, si llegará… y ese dia no se que voy a hacer, qué vamos a hacer mi marido y yo… él dice que unos guantes o un sombrero… y yo le digo…te voy a ver llorar, y mucho… y él calla y aparta la vista, porque sabe que es cierto…

no dejo de maravillarme con el amor y los sentimientos que estos pequeños felinos, a veces mudos, otras indiferentes, pero en muchas ocasiones cariñosos, juguetones… pueden despertar en mi…

lo siento, misi, lo siento de veras, y siento que tus dueños y Cascabel, estén llorando…

Buf! lo siento un motón, me has hecho llorar con la historia de Misi, todavía sigo muy blanditas con lo de mi Guizmo, parece mentira pero ya ha pasado una semana y sigo kao, planteándome si tomar ansiolíticos o no (me costaría más estudiar?).

Es que es muy muy duro perder a un amigo, por lo menos Misi tuvo quien lo acogiera y le diera todo el cariño que se merecía. MUchos besos y un abrazo para cascabel…

hola misito
ahora como dicen en el foro, descansaras en el cielo de los gatos
muchos animos para tus amos que se nota que han sido buenos contigo.
animo i besis

Vaya manera de llorar…

Misi seguro que estás muy bien cuidando de tus papás y de Cascabel desde el cielo de los gatos. Si ves un persita azul gordinflón y flojete dale muchos besitos de mi parte y dile que lo quise tanto como tus papás te quisieron a ti!!

Mil besos Misi!!!